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Recopilación realizada por José Alonso Pascual en el año 1987.

 

Romance del conde flores- Romance de la mora Bella- Romance de Lisarda- Fierabras y OliverosEstando un día en mi balcón- Estando un día Filomena- Una mañana de Mayo-       Romance del conde Olinos- Los Pelegrinos- De Sevilla un Sevillano- La Bastarda

 

         Romance del conde Flores

Se ha revuelto la guerra

entre Francia y Portugal;

la condesa que lo supo

no cesaba de llorar.

¿Por cuanto te vas, buen conde?

conde ¿por cuanto te vas?

por siete años, condesa,

por siete años, condesa,

por siete y no voy por mas;

si a los ocho no he venido,

condesa te pues casar.

Los ocho ya van pasados,

los nueve van a llegar 

y su tío le decía:

"condesa, te pues casar".

-Tío, si bien me queréis,

no me digáis que casar;

mujeres de mi linaje

casan una vez, no mas.

Encima de las ricas galas

se ha puesto un tosco sayal

y a pedir una limosna

por esos mundos se va.

En el medio del camino

se ha puesto a descansar

y ha visto venir a un paje

que en su mesa comía pan.

¿De quien son esos caballos

que conozco su señal?

-Señora, del conde Flores

que se fue y no vino más.

-¿Donde esta ese conde Flores?

¿En que pueblo?, ¿En que ciudad?

-En los palacios de rey

si los ha oído mentar.

Ya han matado las gallinas,

ya han amasado el pan,

pues ya va la hija del rey

con el conde se a casar.

tres vueltas dio a palacio

y no hallo por donde entrar

y a la cuarta que le dio

el conde a la puerta está.

ha echado mano al bolsillo

y solo le ha dado un real.

-Para tan grande señor,

poca cosa es un real.

al decir estas palabras

para atrás se desmayó.

-Levántate tú, buen conde,

si te puedes levantar

y abrázate de estos brazos

que tu solías abrazar.

La novia, ya enfurecida,

sale corriendo al portal

-¡maldita sea la romera!

¿Quién la trajo para acá ?

-No la maldiga nadie

que es mi mujer natural;

con ella vuelvo a mi tierra,

con Dios, señores, quedad.

quédese con Dios la  novia,

vestidita y sin casar

que los amores primeros

son muy malos de olvidar.

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Romance de la mora Bella.

 

Y el día de los torneos

pase por la morería;

oí cantar a una dama

al pie de una fuente fría.

-Buenos días tengas, mora,

-buenos días tenga Usía.

Apártate mora linda

que va a beber mi caballo

en las aguas cristalinas.

No soy mora ni soy bella

que soy cristiana cautiva,

me cautivaron los moros

en los riscos de melilla.

¿Te quieres venir conmigo?

De buena gana me iria

si los pañuelos que lavo

alguien me los cogería.

¿De qué te ríes, morita?

¿de que te ríes, mi vida?

¿Te ríes de mi caballo

o te ríes de quien lo guia?

No me río del caballo,

tampoco de quien lo guia

y un hermano que tengo

se llama José Maria.

Abran puertas y ventanas,

balcones y galerías;

creí de robar a una mora

y traigo a una hermana mía.

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    Romance de la lisarda.

 

Lisarda se paseaba

por los altos corredores

con un pañuelo bordado

que le arrastran los galones,

 

Paso por allí Don Luna,

empezó a hablarle de amores

¡Ay, resalá, quien pudiera

dormir contigo una noche!

 

Eso será si usted quiere 

y ha de ser con condición

que no sepa en la corte,

que no sepa, que no.

 

A la mañana siguiente

en la corte se decía

que ha dormido con la dama

que mas hermosa no la había.

 

O ha sido con mi Lisarda

o con una hermana mia.

Su padre que oyó esto

a Lisarda pregunto un día:

 

Lisarda si fuera cierto

en una lumbre arderías,

pero si no fuera cierto

reina de España serias.

 

Lisarda como era buena

nunca engaño a su padre.

Su padre dio los castigos

que Dios no les da a nadie,

de meterla en aquel pozo

donde se pudran sus carnes.

 

Ayer la fueron a ver

primitas y tíos carnales 

y un hermano que tenia 

que se llama Juan González.

 

No llores, primita mía,

que mañana es otro día

y te llevan pa quemarte.

 

Tanto me da que me quemen,

que me dejen de quemar,

si bajara una aguilita

de esas que llaman real

yo le escribiera una carta

al Conde de Monte Alvar.

 

Escriba usted la cartita

que yo se la iré a llevar

siete leguas en contorno

cada minuto es andar.

 

Y a cogido la cartita

y a ido por los caminos

y ha empezado a preguntar:

¿Cual de estos señores es

el Conde de Monte Alvar?

 

¿Que me quieres aguilita?

¿Que me quieres preguntar?

Yo no le quiero a usted nada,

la carta se lo dirá

 

Y a cogido la cartita

y a empezado a letrear:

¿cuantos novios has tenido

y besos te han dado ya?

 

No he tenido mas amores

que el Conde de Monte Alvar;

todos dicen que es muy bueno

y a mi me ha tratado mal.

 

No te ha tratado tan mal

cuando en mi caballo vas.

¡Deténgase la justicia,

la vara de la humildad!

que lisardinilla es mía

y la quiero yo llevar

y el que quiera ir a la boda

mañana me he de casar.

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FIERABRAS Y OLIVEROS

 

Suenan cajas y clarines,

ya suenan los instrumentos

por las cortes consonantes,

por los espacios del tiempo,

creo un cielo Carlomagno

que fue azote de protervos,

le dio el Señor doce hombres

para su acompañamiento

y viendo el almirante

la pérdida de su reino,

llama y dice a su hijo:

"bien sabes hijo querido

que estos doce caballeros

que ha traído Carlomagno

son hombres de tanto arresto

que han matado a cien mil hombres

y a otros tantos caballeros".

Mas lo supo Fierabrás,

Fierabrás de Alejandría,

el que a nadie tuvo miedo;

media veinte pies de alto

y una gran torre de huesos,

el cual respondió al momento:

"Juro por el dios apolin

y hago aquí juramento

de poner una demanda

y que he de vengarme en ellos".

Y al levantar la cabeza

vio venir a un hombre pequeño

tan sin pelo en la barba,

pero si con mucho arresto.

"Si he de pelear contigo

dime tu nombre primero,

pues si no eres caballero,

poco galardón espero."

"Yo me llamo don Guarín,

soy un nuevo caballero,

la primera vez armado

y solo por es vengo."

Se le acerca Fierabrás

con ademán y porte fiero

y le dice al caballero:

"Juro que me tienes miedo."

Se retiran uno del otro,

y a las señas que se dieron,

echan mano a las espadas

como lobos carniceros.

Se fue la espada a Oliveros

y el otro dijo enseguida:

"contémplate prisionero

o te quitare la vida:"

"Si no me llevas muerto,

imposible es enterrarme."

se acordó el buen Oliveros

de un pedazo de escudo

que en la mano tenia prieto,

se lo tiro con tal fuerza

y de tiro tan certero

que le metió toda la punta

por todo el ojo izquierdo.

Allí le dijo Fierabrás,

tambaleándose luego:

"Ya podemos descansar

porque ninguno asta ahora

me ha fatigado el esfuerzo

salvo ese Que me dices

de ser el Conde Oliveros."

"Sabrás por cierta verdad

que soy el Conde Oliveros."

"Si vuestra merced quisiera

que hiciéramos un convenio,

que olvidares a tu rey

y vinieras a mi reino,

te casarías con mi hermana,

la mejor dama del pueblo,

Florapies, bella y piscena,

y mis padres, los sus dueños,

te darían algunas tierras

y yo te hiciera lo mesmo."

Mas le contesta Oliveros:

"Volvamos a la Batalla

y aquel que venza en ella

allí quedara por dueño."

.................................

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ESTANDO UN DIA EN MI BALCÓN

 

Estando un día en mi balcón

bordando paños de seda

vi venir a un caballero

por alta sierra morena.

Yo le salí a preguntar

que de que lugar venia

que si venia de la guerra.

_Si señora, de allí vengo

¿Tiene usté a quien le duelga?

_Tengo allí a mi maridito,

siete años ha que esta en allá,

no se si es vivo o muerto

o esta enterrado en la tierra.

:Si usté me da algún resquicio

yo le daré a usted las señas.

-Llevaba un caballito blanco

silla bordada de seda,

el armamento de plata

y terciopelo la montera.

_ase soldadito, señora,

muerto ha quedo en la guerra

que quedo en el testamento

que me casara con ella.

_Eso si que yo no haría,

eso si que yo no hiciera;

si a los tres años no viene

monjita yo me metiera.

_Y esos tres hijos que tienes

Blanca ¿que les vas a hacer?

_Uno lo meto en estudio

para que aprenda a leer;

otro le daré a mi padre

para que se sirva de él

y a la mas chica de todas

conmigo la llevaré,

y si solita me quedo

monjita me meteré.

_Alza los brazos, paloma,

si me quieres conocer,

me has guardado la honra

como una buena mujer.

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ESTANDO UN DIA FILOMENA.

 

Estando un día Filomena

sentadita en su balcón

paso por allí un caballero

y los buenos días le dio.

_Buenos días, FIlomena,

_Buenos días nos de dios.

_Quisiera dormir contigo

siquiera una noche o dos.

_Vuelva usté a tras, caballero,

nunca mejor ocasión

que esta mi marido de caza

en los montes de León

y para que el no volviese 

le ha echado una maldición:

"cuervos te saquen los ojos

y águilas el corazón".

Y al decir esas palabras

su marido que llamó:

"Ábreme la puerta, cielo,

ábreme la puerta, sol,

que te traigo una ciervita

de los montes de León".

Y al decir esas palabras

la cabeza le cortó.

la puso en un grande plato

y a su madre la llevó.

"Aquí traigo a usté su hija

para que la eduque mejor

que cuando salió de mi casa

bien educada salió".(3)

(3) La falta de claridad final es evidente en un desenlace tan rápido. ¿A quien le corto la cabeza, a la ciervita o a Filomena?

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UNA MAÑANA DE MAYO.

 

Una mañana de mayo

yendo yo con mi madre

me encontré con una joven

que era mas bella que un angel.

Yo le perseguí los pasos

por donde ella pasaba

y al entrar por el jardín

yo le dije que la amaba.

Y ella de pronto me contesta:

"Caballero soy casada,

quiero mucho a mi marido

y no debo faltarle en nada".

Desesperado me fui

a un arroyo que corría

y un canario me cantaba

con su voz me entretenía.

"Pajarillo, tu que cantas,

dime tú que me das

pa una mujer que quiero

y no la puedo lograr".

Y el canario me contesta:

"Quiérela bien con firmeza

que antes de pasar un mes

has de lograr lo que intentas".

Yo la seguí queriendo

como el canario decía 

y antes de pasar un mes

ya logre lo que quería.

Clara soy, clara me llamo;

siendo clara me enturbié;

por eso no diga nadie

de este agua no beberé.

Porque el camino es muy largo

y bien pudiera entrar sed;

por eso no diga nadie

"de ese agua no he de beber".

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ROMANCE DEL CONDE OLINOS.

 

Caminaba el Conde Olinos

mañanita de San Juan

a dar agua a su caballo

a las orillas del mar.

Bebe, mi caballo, bebe,

y Dios te me libre del mal,

de los vientos de la tierra

y de las furias del mar.

Desde las torres más altas

la reina lo oye cantar;

es la voz del Conde OLinos

que por mi pensando está.

Si es la voz del Conde Olinos

yo le mandare matar

que para casar conmigo

le falta sangre real.

No le mande  matar, madre,

no le mande usted matar

que si mata al Conde Olinos

a mí la muerte me da.

Guardias mandaba la reina

al Conde Olinos matar;

que lo maten a lanzadas

y echen su cuerpo al mar.

La infanta con gran pena

no dejaba de llorar;

el murió a la media noche;

ella, a los gallos cantar.

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LOS PELEGRINOS.

 

 Hacia Roma caminan dos pelegrinos

a que los case el Papa 

porque son primos,

mamita mía, porque son primos.

 Al pasar por el Puente de la Victoria

tropezó la madrina

y cayo la novia,

mamita mía, cayo la novia.

 Al llegar al palacio subenarriba

a que los case el Papa

porque son primos,

mamita mía, porque son primos.

 Les ha preguntado el Papa

que que edad tienen;

ella que quince y él diecisiete,

mamita mía, los diecisiete.

 Les ha preguntado el Papa

que si han pecado,

y el le he dicho que solo un beso

que le había dado,

mamita mía, que le había dado.

 Las campanas de roma ya repicaban

porque los pelegrinos

ya se casaban,

mamita mía, ya se casaban.

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De Sevilla, un Sevillano.

 

 De Sevilla, un sevillano

era un pobre labrador;

la mala suerte que tuvo

siete hijas le dio Dios.

 De todas, la mas pequeña

le tiro la inclinación

de ir a servir al rey vestidita de varón.

 No te vayas, hija mía,

que te van a conocer,

tienes el pelo muy largo

y carita de mujer.

 Si tengo el pelo muy largo,

madre, me lo corte usted,

que después de cortadito

un varón pareceré.

 A montar en el caballo,

la espada se le cayó,

y en vez de decir:"¡Maldito!",

dijo:"¡Maldita sea yo!";

y el rey que la estaba viendo

de ella se enamoro.

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La Bastarda.

 

El emperador de Roma

tenia una hija bastarda

que la queria meter monja

y ella queria ser casada.

La metio en un convento

por tenerla reservada;

a los calores que hacia

se asomaba a una ventana.

Ha visto tres segadores

segando trigo y cebada;

el mas pequeño de ellos

en todo se diferenciaba.

La manija era de oro,

la hoz era plateada,

zamarra de terciopelo

y manga de filigrana.

Lo ha mandado llamar

con un criado de casa.

¿Qué me quiere usted, señora?

¿Qué me quiere que me llama?

Yo quiero, buen segador,

que me siegues mi senara.

Esa senara, señora,

¿donde la tiene sembrada?

No esta en alto, ni esta en bajo,

ni tampoco en tierra llana.

Esa senara, señora,

no está para mi sembrada,

es pa duques y marqueses

que la tienen deseada.

Siégala tú buen segador

que te será bien pagada,

que la tengo bien fresquita

debajo de mis enaguas,

Al amanecer el día

repican las campanas.

¿quien a muerto?¿Quien a muerto?

El segador de la Bastarda,

No ha muerto de coraje,

ni de calentura mala;

ha muerto de un "bastigazu"

que le ha dado la bastarda.

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